Si sufrir una discapacidad es por sí mismo una vivencia difícil, se hace más complicado todavía por las barreras físicas que las personas afectadas tienen que superar día a día. En Spotahome puedes encontrar viviendas adaptadas, pero queremos también darte algunas ideas sobre cómo adaptar una casa para un discapacitados.

La vida en general se va haciendo (nunca es tarde, dicen) más llevadera para las personas con discapacidad. La nueva normativa de Madrid sobre movilidad urbana, por ejemplo, va también en esa dirección. Aún así es un camino largo el que hay que recorrer. Y ese camino comienza en la casa de cada uno.

Bien está que las casas sean cada día más amables con la naturaleza, pero ¿no sería lo suyo que orientaran esa amabilidad hacia sus habitantes más desfavorecidos? Porque hay casos, sobre todo en viviendas antiguas o pequeñas, donde realmente no hay nada que hacer. Muchas otras pueden adaptarse con cierta facilidad.

Evidentemente, cada caso será distinto en función de la discapacidad concreta que sufra la persona para quien queremos adaptar la vivienda. Lo más habitual son las dificultades de movilidad, pero también existen muchas otras discapacidades (intelectuales, visuales, auditivas y un largo etcétera) que pueden requerir adaptaciones. Actuaremos en función de las necesidades específicas de cada caso.

Las bases para adaptar una casa para un discapacitado

Puedes consultar a un terapeuta para conocer las necesidades principales de una persona con discapacidad, o hablar con una empresa especializada en este tipo de reformas para hacerte una idea de los precios. En todo caso, lo ideal es tratarlo directamente con la persona discapacitada. A partir de ahí sabrás qué debes adaptar y cómo hacerlo.

Las principales dificultades que se enfrentan habitualmente son de acceso y movilidad. Escaleras, desniveles (los famosos salones a doble altura, el que los inventó se quedaría a gusto…), ascensores y accesos suelen ser los enemigos principales, tanto en la propia casa como en el bloque, si es un piso. Los llamados salvaescaleras y las rampas suelen ser imprescindibles.

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Como norma general, los pasillos y accesos deben tener una anchura de 90 centímetros (las puertas, 80 como mínimo). Las zonas de giro (por ejemplo, una curva en el pasillo) y las de maniobra contarán con espacios de 120 centímetros. Estas zonas han de quedar libres para poder desarrollar actividades: fregadero, cama, frente al armario, lavabo y WC. Puertas y ventanas correderas facilitan mucho la vida.

En la mayoría de las casas no deberían preocuparnos ni la instalación eléctrica (que suele estar a una altura accesible) ni el suelo (que no debe ser resbaladizo), pero no está de más comprobarlo. Es interesante que el acceso a llaves de paso, calderas o calentadores, cuadros de luz y extintores sea lo más fácil posible.

La domótica puede sernos de gran ayuda (¿recuerdas nuestro post sobre casas inteligentes?) y una forma de saltarse muuuchas reformas y adaptaciones. ¿Para qué modificar el sistema de regulación de los radiadores si podemos programar y manejar la temperatura con un mando a distancia? Es un ejemplo que ilustra, pero no agota, el tema: manejar las persianas, contestar el portero automático y mucho más.

El baño y la cocina, lo más complicado

Sobre todo el baño, para qué engañarnos, donde tantos accidentes domésticos se producen. Los suelos antideslizantes y las agarraderas permiten solucionar fácilmente muchos problemas. Si no te queda más remedio que meterte en obras (si hay una bañera, por ejemplo) lo más práctico es dejar todo el suelo al mismo nivel.

También puede que sea necesario cambiar algunos muebles. Las camas, por ejemplo, suelen colocarse a 45 centímetros de altura. En otros casos necesitaremos que sean muebles funcionales, de fácil acceso y con esquinas redondeadas. Si te preocupa el precio, recuerda que puedes encontrarlos de segunda mano. Respecto a tus viejos muebles, a lo mejor te interesa echar un ojo a este post en el que te contábamos cómo donarlos.

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En la cocina, la altura del fregadero puede darte quebraderos de cabeza, pero instalar un grifo extraíble (de esos que parecen una ducha) puede ser una solución insospechada. Pronto descubrirás que elementos como alfombras o cableado por el suelo son un obstáculo que otra cosa. Las estanterías que no tengas ancladas a la pared, sujétalas en la parte superior con tirafondos.

Si vives en una vivienda colectiva (en un bloque, vaya) y te surge la duda de cómo puedo adaptar una casa para un discapacitado, no te preocupes, al menos en cuanto al coste: la comunidad de vecinos debe hacerse cargo obligatoriamente de los gastos originados en las zonas comunes por la instalación de ascensores, rampas y demás.

En líneas generales, esta es en esencia la guía para adaptar tu casa a una persona con discapacidad. Por supuesto que te encontrarás con muchos otros problemas menores y un millón de dudas, pero no te agobies que poco a poco todo se soluciona. Con un poco de voluntad y no demasiado dinero se pueden hacer maravillas. ¿Quién dijo miedo?

Si todavía te preguntas cómo adaptar una casa para un discapacitado, déjanos tus dudas o aportaciones en los comentarios.