Como en cualquier otro sector económico, el mercado de la vivienda también es sensible a los cambios y tendencias sociales. En un contexto de lucha contra el cambio climático y una mayor concienciación ecológica, alquilar viviendas que funcionen de forma sostenible es una demanda cada vez más en auge, por lo que el mercado está tratando de adaptarse para responder a esta necesidad. Si en Spotahome hace un tiempo te hablábamos de nuevas formas de acceder a una vivienda, hoy te hablamos del alquiler sostenible, que está en el centro de las preocupaciones por tener ciudades más respetuosas con el medioambiente.

Estas nuevas alternativas nacen para satisfacer la demanda de vivienda desde dos exigencias: la de calidad y la de accesibilidad, pero siempre atravesadas por la sostenibilidad. Esto se suma a que la oferta de vivienda en alquiler, al menos en España y en los grandes núcleos urbanos, es insuficiente, por lo que las nuevas construcciones ya deben funcionar desde una lógica de sostenibilidad y eficiencia.

Una construcción sostenible de viviendas debe pasar por distintos requerimientos. Uno de ellos, sin ir más lejos, tiene que ver con los materiales que se utilizan en la ejecución de la obra. Así, nacen modelos de construcción como el industrializado, en el que todos los materiales y recursos que se utilizan en la obra se realizan en fábrica, incluyendo elementos estructurales. De esta forma se permite realizar un seguimiento óptimo de la construcción, al mismo tiempo que se tiene un mayor control y cálculo sobre la utilización de recursos y su posible desaprovechamiento.

Para su sostenibilidad, igual de importante es en la vivienda la construcción que las garantías de eficiencia energética. Algo que afecta tanto al residencial en alquiler como en propiedad es la contaminación, ya que las viviendas no sólo son responsables de gran parte de las emisiones de dióxido de carbono, sino que suponen una de las principales fuentes de consumo energético en todo el mundo. De hecho, en la Unión Europa al menos el 75% del parque inmobiliario no es eficiente.

En esta línea, los edificios sostenibles deberán disponer de mecanismos de ahorro de agua y energía, que, en primer lugar, respondan a las obligaciones de calificación energética y, en segundo, redunden en un ahorro para el bolsillo del consumidor, tanto en la vivienda particular como en el mantenimiento del edificio. Así se concibieron, por ejemplo, las passive houses o casas pasivas, que por su diseño y construcción tienen un consumo energético muy bajo, por lo que su climatización se autorregula de forma muy eficiente.

La eficiencia energética no sólo pasa por la construcción de vivienda de obra nueva, sino que también es necesaria en el parque de viviendas ya existente. Mediante reformas y pequeños cambios, que normalmente pueden pactarse entre propietarios e inquilinos si hablamos de viviendas en alquiler, también nos aseguramos de que una inversión a corto plazo salga rentable con el tiempo. Estos ajustes pueden ir desde la utilización de electrodomésticos con la máxima calificación de eficiencia energética hasta instalaciones de aislamientos.

Lo social, el componente más importante

Las viviendas de alquiler sostenible responden a las nuevas necesidades residenciales en un contexto social en constante cambio. Así, el futuro de la vivienda mira hacia el alquiler como una forma de acceso al residencial más sostenible que la propiedad; el arrendamiento, de este modo, se concibe como una combinación entre su flexibilidad natural para acceder a la vivienda y, a partir de ahora, su viabilidad en edificios que son respetuosos con el medioambiente y eficientes energéticamente.

A propósito del crecimiento de la demanda de viviendas en alquiler aparecen modelos alternativos de acceso como el build to rent, cada vez es más popular, que lleva años expandiéndose por el norte y centro de Europa. Bajo esta misma mirada proliferan también opciones como el coliving y el cohousing, que nacen como respuesta a los cambios sociales, demográficos y de consumo que llevan a mucha gente, especialmente a jóvenes, a preferir el alquiler sobre la propiedad de la vivienda.