A servidor le gustan mucho los futuros distópicos. Ya sabéis, esas historias de ciencia ficción en las que las cosas no van precisamente bien; o sea, que van como no se lo esperaba nadie o rematadamente mal, incluso. A lo Mundo Feliz, Sin City o Mad Max. Pero que conste que la distopía me gusta en los libros, los comics y las pelis.

Trasponer los principios de la distopía al mundo real pone los pelos de punta, sobre todo cuando lo ves cerca. En este caso, en Barcelona. Hace pocos meses apareció la noticia de los esfuerzos de una empresa por instalar en la capital catalana lo que ha dado en llamarse pisos colmena. Y en principio no es peyorativo, que han hecho suyo el símbolo de la abeja.

Como esto sea el futuro, yo me bajo.

En Spotahome estamos declaradamente a favor de una vivienda digna, y nos esforzamos a diario para que las que aparezcan en nuestra plataforma lo sean. Así que no os extrañe, ya os lo aviso, si percibís cierto tufillo de rechazo a la idea de los pisos colmena en este post. Se puede vivir en un barril, claro que sí, pero encima poner buena cara… Por ahí no, tío.

¿Qué, quién, cómo, por qué?

¿Qué es un piso colmena? Una vivienda con habitáculos privados reducidos (hablamos de proporciones que no superan el metro y medio de alto y de ancho, y los dos metros y medio de largo) equipados con cama y mesita, con espacios compartidos (cocina, comedor, sala de estar, baños) por los habitantes de la colmena. Ojo, que también hay iluminación led y ventilación…

En la colmena hay unas normas internas dispuestas por la empresa propietaria (luego comentaremos algunas, no tienen desperdicio) que pueden conllevar la expulsión del habitante. Eso sí, hay wifi a tutiplén, un servicio de limpieza y un servicio de asesoría (así lo llaman) disponible 24 horas para resolver conflictos.

La empresa que se ha lanzado a la construcción de estos alegres ataúdes colectivos a los que denomina “colmenas” se llama Haibu 4.0 y aquí os dejo su web para que podáis juzgar por vosotros mismos.

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Parece que al Ayuntamiento de Barcelona no le ha hecho gracia la idea, más que nada por estar muy por debajo de los umbrales mínimos legales de habitabilidad. Mira y compara. Pero la laboriosa compañía ya se está estableciendo en otras ciudades europeas: Roma, Madrid, Milán… Por Escandinavia no aparecen, no sé si porque los nórdicos son demasiado serios o demasiado grandes.

¿Y esta ocurrencia? En principio se inspira en los micropisos japoneses que los curritos del país del sol naciente alquilan por horas para echar un sueñecito. Una madre tendría una respuesta clara y fulminante: “y si un japonés se tira a un pozo…”

Entre otras lindezas, la empresa responsable dice que su objetivo es ayudar a personas sin recursos y a la clase media a salir de la crisis. Y no les cambia el gesto. Pero como cobran entre 200 y 250 euros, pues lo dudo un poco, la verdad. Eso sí, las mudanzas se simplifican.

Normas Soviéticas con una Sonrisa Forzada

Las “normas de la casa” son lo que termina de aclarar quién es quién en este extraño juego inmobiliario. Acceder a una colmena requiere que tengas de 25 a 45 años (¿?), una nómina de 450 euros (!!!) y no tener antecedentes penales ni mascotas.

Entre las reglas de convivencia más llamativas están las de no poder mantener relaciones sexuales en tu habitáculo (¿autoamor tampoco?), no poder prestarlo a terceros (ni siquiera a amigos o familiares) y la posibilidad de ser expulsado si los demás miembros lo solicitan, si infringes alguna norma interna o si, por ejemplo, consideran que hay una falta de higiene insoportable.

Otra razón de expulsión, y se nos va viendo el plumero, es la crítica abierta a las colmenas y su funcionamiento en el mundo exterior, ante amigos o a través de las redes sociales. Por cierto, también autorizas a la empresa a divulgar imágenes de los espacios colectivos; contigo desayunando, por ejemplo.

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Creo que lo que más me molesta es la actitud buenrollera y comunitarista que pretenden mostrar. En la web aparecen fotos de jóvenes sofisticados y sonrientes, todos muy guapos, y un discurso de vida colectiva que…

Si quieres maximizar tus ingresos como compañía inmobiliaria estás en tu derecho (dentro de la legalidad); y si alguien quiere vivir en un agujero vale, y si encima está contento, mejor; pero encima no me lo vendas como si me hicieras un favor y me mostraras el futuro de la vivienda en el mundo.

No es que yo sea un adalid del liberalismo, pero es que tienen frases (en su web, no me lo invento) ponen los pelos de punta: “los residentes tendrán actividades voluntarias, para conocer a residentes de otras colmenas, puesto que deseamos crear vínculos de amistad entre los residentes”. Solo faltaba que no fueran voluntarias. Denotan un pensamiento espeluznante.

Pues eso, que me he quedado a gusto. Si estás buscando un piso de verdad en Madrid, Barcelona, Valencia, Bilbao, Granada o en las grandes ciudades europeas, echa un vistazo a la plataforma de Spotahome, que por lo menos podrás estirarte sin tener que pedir permiso.

¿Qué te parece esto de los pisos colmena? Déjanos un comentario, queremos conocer tu opinión.